domingo, 23 de febrero de 2025

Mi corazón es pobre



Mi corazón es pobre, Señor, yo me siento de barro; soy como arcilla abandonada que espera las manos del alfarero. Pon tus manos, Señor, tu corazón, en mi miseria, y llena el fondo de mi vida de tu misericordia. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti.

 

Quisiera decirte lo que eres para mí: Tú eres mi Dios, Tú eres mi Padre, Tú me quieres. Te estoy llamando todo el día. Concede alegría a quien quiere ser tu amigo, que mi confianza la he puesto en ti. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti. 

 

Yo sé que Tú eres bueno y me perdonas. Sé que eres misericordioso con quien abre su corazón a tu amor y lealtad. Escúchame. Atiéndeme. Te llamo. Yo vengo a estar contigo y a quedarme junto a ti. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti.


Me callo ante tu presencia, porque tú conoces lo íntimo de mi vida. Aquí estoy, Señor, con mi corazón como es: que no oculte nada a tus ojos abiertos. Aquí estoy como arcilla fresca esperando ser modelada por tus manos misericordiosas. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti. 


Tú eres grande. Tú haces maravillas. Tú, el único Dios. Enséñame, Señor, tu camino y que mis pasos sigan tus huellas con fidelidad. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti. 


Que mi corazón, sin dividirse, sea todo tuyo. Te doy gracias de todo corazón, Señor, Dios mío, te diré siempre que Tú eres amigo fiel. Me has salvado del abismo profundo, y he experimentado tu misericordia. Me has librado de los lazos de la tentación, y he experimentado tu misericordia. Me has hecho revivir, volver al camino, y he experimentado tu misericordia. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti. 


Señor, yo me alegro, porque eres un Dios compasivo. Me alegro porque eres piadoso y paciente. Me alegro porque eres misericordioso y fiel. Señor, mírame. Ten compasión de mí. Dame fuerza. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti. 


Tú, Señor, siempre estás pronto a ayudarme y a animar mi corazón cuando decae. Tú, Señor, toma mi corazón de barro y moldéalo según la grandeza de tu misericordia. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti.


Amén.

martes, 18 de febrero de 2025

Oración por la salud del Papa Francisco



Padre Celestial,

 

Te damos gracias por el servicio amoroso del Papa Francisco y la esperanza que inspira en tantos por tu gran misericordia.

 

Te rogamos que tengas piedad de él en este momento de enfermedad y te pedimos que guíes al personal médico que lo cuida.

 

Concédele paz y sanación. Por Cristo nuestro Señor.

 

Amén.

jueves, 23 de enero de 2025

Oración a San Chárbel por un milagro urgente


Señor, por siempre infinitamente Santo y glorificado en tus santos, has inspirado a San Chárbel, el santo monje, para llevar la vida perfecta de un ermitaño. Te agradecemos que le hayas dado la bendición y la fuerza para separarse del mundo para que el heroísmo de las virtudes monásticas, de la pobreza, obediencia y castidad, pudiese triunfar en su ermita.

 

Te suplicamos que nos concedas la gracia de amarte y servirte, siguiendo su ejemplo.

 

Dios Todopoderoso, que ha manifestado el poder de la intercesión de San Chárbel a través de sus incontables milagros y favores, concédenos la gracia que te pedimos...

 

Amén.

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San Chárbel Makhlouf, fue un monje, sacerdote y asceta libanés de la Iglesia Católica Maronita. Nació en el Líbano en 1828, en 1853 realizó los votos solemnes de monje y en 1859 fue ordenado sacerdote. Fue enviado al Monasterio de San Marón, donde vivió quince años, durante los cuales fue un monje ejemplar. Descubrió que su vocación era vivir en soledad como ermitaño, pero ello requería de un permiso especial que le fue concedido en 1875. Desde entonces, hasta su fallecimiento en 1898 se dedicó a la vida ascética, el trabajo manual y la oración. A él acudía mucha gente para recibir consuelo espiritual y comenzó a realizar numerosos milagros, sobre todo curaciones. El Papa San Pablo VI lo beatificó en 1965 y lo canonizó en 1977, siendo el primer santo libanés y el primer santo oriental desde la Edad Media. Su sepulcro está en el Monasterio de San Marón (Líbano) y su cuerpo está incorrupto y emana sangre licuada. Es uno de los santos más milagrosos, se han investigado más de veinte mil y su devoción está extendida por todo el mundo. Es el patrono de los que sufren en cuerpo y alma. Su festividad se celebra el 24 de julio.

domingo, 12 de enero de 2025

Oración a la Virgen de los migrantes


Santísima Virgen, tú acompañas por los caminos del mundo a los que expatrian en busca de trabajo y de pan.

 

Tú que conoces también el exilio, mira piadosa nuestra condición y bendiciendo a quienes nos hospedan, vela, te rogamos, sobre todo a aquellos a quienes la necesidad obliga a dispersarse, y a quienes la fraternidad ajena acoge asociándolos al esfuerzo común de los propios trabajos.

 

Tú, María, ayuda de los cristianos, consoladora de los afligidos, sé la madre amorosa de aquel que ha sido forjado por la suerte a vivir lejos de su patria, luchando ansiosamente por sí y por los suyos, y que con frecuencia no encuentra cerca de sí a quien comprenda plenamente sus penas, reanime sus fuerzas y levante con la voz de la sangre su espíritu abatido.

 

Confortados por tu misericordia, socorridos por tu maternal providencia, defendidos por tu intercesión, haz, oh María, que unos y otros, nosotros los emigrados, nuestras familias inquietas por nosotros, todos sostenidos por la fe, la esperanza y la caridad, caminemos en el santo temor de Dios y, sumisos a la voluntad divina, fieles a Jesucristo y a su Iglesia, gocemos de los frutos de la justicia cristiana y merezcamos la paz en el tiempo y la perfecta felicidad en los siglos eternos.

 

Amén.

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Es una oración de su Santidad el Papa Pío XII.

sábado, 4 de enero de 2025

Oración a los Reyes Magos

 

Señor Jesús: que a imitación de los Magos de Oriente
vayamos también nosotros frecuentemente
a adorarte en tu Casa que es el Templo
y no vayamos jamás con las manos vacías.

 

Que te llevemos el oro de nuestras ofrendas,
el incienso de nuestra oración fervorosa,
y la mirra de los sacrificios que hacemos para permanecer fieles a ti,
y que te encontremos siempre junto a tu Madre Santísima María,
a quien queremos honrar y venerar siempre
como Madre tuya y Madre nuestra.

 

Amén.