sábado, 24 de octubre de 2026

Novena a los fieles difuntos

 

DÍA PRIMERO

Por la señal de la Santa Cruz...

¡Señor mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero…

Señor mío Jesucristo, que quieres que tengamos suma delicadeza de conciencia y santidad perfecta: te rogamos nos la concedas a nosotros; y a los que por no haberla tenido se están purificando en el purgatorio, te dignes aplicar nuestros sufragios y llevarlos pronto de aquellas penas al cielo. Te lo pedimos por la intercesión de tu Madre purísima y de San José.

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.

DÍA SEGUNDO

Por la señal de la Santa Cruz...

¡Señor mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero…

Señor mío Jesucristo, que eres cabeza de todos tus fieles cristianos que en ti nos unimos como miembros de un mismo cuerpo que es la Iglesia: te suplicamos nos unas más y más contigo y que nuestras oraciones y sufragios de buenas obras aprovechen a las ánimas de nuestros hermanos del purgatorio, para que lleguen pronto a unirse a sus hermanos del cielo.

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.

DÍA TERCERO

Por la señal de la Santa Cruz...

¡Señor mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero…

Señor mío Jesucristo, que a los que pecan castigas con justicia en esta vida o en la otra: concédenos la gracia de nunca pecar y ten misericordia de los que, habiendo pecado, no pudieron, por falta de tiempo, o no quisieron, por falta de voluntad y por amor del regalo, satisfacer en esta vida y están padeciendo ahora sus penas en el purgatorio; y a ellos y a todos llévalos pronto a su descanso.

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.

DÍA CUARTO

Por la señal de la Santa Cruz...

¡Señor mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero…

Señor mío Jesucristo, que exiges la penitencia aun de los pecados veniales en este mundo o en el otro: danos temor santo de los pecados veniales y en misericordia de los que, por haberlos cometido, están ahora purificándose en el purgatorio y líbralos a ellos y a todos los pecadores de sus penas, llevándoles a la gloria eterna.

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
 

DÍA QUINTO

Por la señal de la Santa Cruz...

¡Señor mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero….

Señor mío Jesucristo, que a los regalados en esta vida, que no pagaron por su culpa o no tuvieron bastante caridad con el pobre, castigas en la otra con la penitencia que aquí no hicieron: concédenos las virtudes de la mortificación y de la caridad y acepta misericordioso nuestra caridad y sufragios, para que por ellos lleguen pronto a su descanso eterno.

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.

DÍA SEXTO

Por la señal de la Santa Cruz...

¡Señor mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero….

Señor mío Jesucristo, que quisiste que honrásemos a nuestros padres y parientes y distinguiésemos a nuestros amigos: te rogamos por todas las ánimas del purgatorio, pero especialmente por los padres, parientes y amigos de cuantos hacemos está novena, para que logren el descanso eterno.

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.

DÍA SÉPTIMO

Por la señal de la Santa Cruz...

¡Señor mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero…

Señor mío Jesucristo, que a los que no se preparan a tiempo para la muerte, recibiendo bien los últimos sacramentos y purificándose de los residuos de la mala vida pasada, los purificas en el purgatorio con terribles tormentos: te suplicamos, Señor, por los que murieron sin prepararse y por todos los demás, rogándote que les concedas a todos ellos la gloria y a nosotros recibir bien los últimos sacramentos.

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.

DÍA OCTAVO

Por la señal de la Santa Cruz...

¡Señor mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero….

Señor mío Jesucristo, que a los que vivieron en este mundo demasiado aficionados a los bienes terrenales y olvidados de la gloria, los retienes apartados del premio, para que se purifiquen de su negligencia en desearlo: calma, Señor misericordioso, sus ansias y colma sus deseos, para que gocen pronto de tu presencia, y a nosotros concédenos amar de tal manera los bienes celestiales, que no deseemos desordenadamente los terrenos.

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.

DÍA NOVENO

Por la señal de la Santa Cruz...

¡Señor mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero….

Señor mío Jesucristo, cuyos méritos son infinitos y cuya bondad es inmensa: mira propicio a tus hijos que gimen en el purgatorio anhelando la hora de ver tu faz, de recibir tu abrazo, de descansar a tu lado y; mirándolos, compadécete de sus penas y perdona lo que les falta para pagar por sus culpas. Nosotros te ofrecemos nuestras obras y sufragios, los de tus Santos y Santas; los de tu Madre y tus méritos; haz que pronto salgan de su cárcel y reciban de tus manos su libertad y la gloria eterna.

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.

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Esta novena es apropiada para rezar por nuestros difuntos, especialmente los nueve días previos a la Conmemoración de los Fieles Difuntos (del 24 de octubre al 1 de noviembre). 

lunes, 19 de octubre de 2026

Oración a San Pablo de la Cruz

¡Oh glorioso San Pablo de la Cruz!
Tú que meditando la Pasión Santísima de Jesucristo, 
llegaste a tan alto grado de santidad en la tierra y
de felicidad en el cielo, y que predicándola, ofreciste
al mundo eficaz remedio para todos los males,
alcánzanos la gracia de llevarla siempre grabada en
nuestros corazones, que la propaguemos con palabras
y ejemplos a fin de recoger los mismos frutos
que tú, en el tiempo y en la eternidad.

 

Amén.

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San Pablo de la Cruz (1694–1775) fue un sacerdote y místico italiano, fundador de la Congregación de la Pasión (los Pasionistas). 

Desde joven sintió una fuerte inclinación a la oración y a la meditación de los sufrimientos de Cristo. En 1720, tras un retiro de 40 días, redactó la regla de una nueva comunidad consagrada a predicar el amor divino manifestado en la Cruz. Fue ordenado sacerdote en 1727 por el Papa Benedicto XIII.

Durante décadas recorrió Italia como predicador itinerante y director espiritual, conmoviendo a multitud de personas. Falleció en Roma y fue beatificado en 1852 y, posteriormente, canonizado en 1867, en ambos casos por el Papa Pío IX. Hoy su legado perdura en los religiosos y monjas pasionistas de todo el mundo. 
Su festividad se celebra el 19 de octubre.


 

domingo, 18 de octubre de 2026

Oración del Domund 2026


Padre santo,
concédenos ser uno en Cristo,
arraigados en su amor que une y renueva.
Haz que todos los miembros de la Iglesia
estén unidos en la misión,
dóciles al Espíritu Santo,
valientes en dar testimonio del Evangelio,
anunciando y encarnando cada día
tu amor fiel por cada criatura.


Bendice a los misioneros y misioneras,
apóyalos en su esfuerzo,
presérvalos en la esperanza.


María, Reina de las Misiones,
acompaña nuestra labor evangelizadora
en todos los rincones de la tierra;
haznos instrumentos de paz
y haz que el mundo entero
reconozca en Cristo la luz que salva.


Amén.


Papa León XIV

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El DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones) es una jornada que celebra la Iglesia católica para apoyar la labor de los misioneros en todo el mundo. Se celebra cada año el penúltimo domingo de octubre y tiene como objetivo fomentar la oración, la solidaridad y la ayuda económica a las misiones.

Su origen se remonta a 1926, cuando el papa Pío XI instituyó el Domingo Mundial de las Misiones para toda la Iglesia, con el fin de impulsar el apoyo a la evangelización en los territorios de misión.

En 2026, el DOMUND celebra su centenario, es decir, 100 años desde su creación. Bajo el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión», esta conmemoración recuerda un siglo de compromiso con los misioneros y con las comunidades más necesitadas de todo el mundo. 

sábado, 17 de octubre de 2026

Oración a San Ignacio de Antioquía


Dios todopoderoso y eterno,
tú has querido que el testimonio de
tus mártires glorificara a toda la Iglesia,
cuerpo de Cristo; concédenos que,
así como el martirio que ahora conmemoramos
fue para san Ignacio de Antioquía causa de gloria eterna,
nos merezca también a nosotros tu protección constante.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive
y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

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San Ignacio de Antioquía fue uno de los principales líderes de la Iglesia primitiva y está considerado uno de los Padres Apostólicos, por su cercanía a los Apóstoles. Fue obispo de Antioquía a finales del siglo I y comienzos del II. Según la tradición, fue discípulo de San Juan Evangelista.

Durante la persecución del emperador Trajano fue arrestado y llevado a Roma para ser ejecutado. En el viaje escribió siete cartas dirigidas a diversas comunidades cristianas, textos fundamentales para conocer la fe de los primeros cristianos. En ellas defendió la unidad de la Iglesia, la importancia de la Eucaristía y la autoridad de los obispos. También fue uno de los primeros autores cristianos en utilizar la expresión“Iglesia católica”.

Murió mártir en Roma, probablemente hacia los años 107-110, siendo devorado por las fieras en el anfiteatro. Su testimonio de fe lo convirtió en uno de los santos más venerados de la Iglesia antigua. Su festividad se celebra el 17 de octubre 

viernes, 16 de octubre de 2026

Oración a Santa Margarita María de Alacoque

 

 

Oh, Santa Margarita María Alacoque,
tú fuiste elegida por Dios para revelar al mundo
la divina belleza del Corazón de Jesús, su bondad infinita,
su misericordia sin límites, su luz radiante,
haz que también nosotros reclinemos nuestra vida en su Corazón.

Corazón de Jesús, derrama la abundancia de tu amor
sobre los pecadores, para que regresen a ti,
sobre los creyentes, para que vivamos de ti,
a los misioneros, para que testimonien acerca de ti,
sobre los enfermos, para que se sanen en ti,
sobre los moribundos, para que se abandonen a ti.

Dame un corazón bueno, sincero y disponible,
capaz de amar y de sufrir, de perdonar y de alegrarse,
de vivir cada momento de la vida como
un gran regalo de tu Amor infinito.

Corazón de Jesús, fuente de Caridad, de Paz, de Verdad, de Esperanza,
confío en ti, me encomiendo a ti. 


¡Santa Margarita María Alacoque,
ruega por nosotros!

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Santa Margarita María de Alacoque nació el 22 de julio de 1647 en la localidad de Verosvres, Francia. Desde muy joven sintió una profunda vocación religiosa y, en 1671, ingresó en el convento de la Visitación de Paray-le-Monial. Allí afirmó haber recibido varias revelaciones de Jesucristo, quien le mostró su Sagrado Corazón como símbolo de su amor por la humanidad. Gracias a su labor, se difundió la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que tuvo una gran influencia en la Iglesia católica. A pesar de las dificultades y las incomprensiones que encontró, permaneció fiel a su vocación y destacó por su humildad y su vida de oración. Falleció el 17 de octubre de 1690. Fue beatificada en 1864 por el Papa Pío IX y canonizada por el papa Benedicto XV en 1920. Su festividad se celebra el 16 de octubre.

 

jueves, 15 de octubre de 2026

Oración a Santa Teresa de Jesús


Oh, Santa Teresa, Virgen seráfica, querida esposa de tu Señor Crucificado, tú, quien en la tierra ardió con un amor tan intenso hacia tu Dios y mi Dios, y ahora iluminas como una llama resplandeciente en el paraíso, obtén para mí también, te lo ruego, un destello de ese mismo fuego ardiente y santo que me ayude a olvidar el mundo, las cosas creadas, aún yo mismo, porque tu ardiente deseo era verle adorado por todos los hombres.

Concédeme que todos mis pensamientos, deseos y afectos sean dirigidos siempre a hacer la voluntad de Dios, la Bondad suprema, aun estando en gozo o en dolor, porque Él es digno de ser amado y obedecido por siempre.

Obtén para mí esta gracia, tú que eres tan poderosa con Dios, que yo me llene de fuego, como tú, con el santo amor de Dios.

Amén.

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Santa Teresa de Jesús, también conocida como Santa Teresa de Ávila, nació en Ávila, España, en 1515. Fue una religiosa, escritora y mística española que dedicó su vida a la oración y a la reforma de la Orden del Carmelo. Fundó numerosos conventos de carmelitas descalzas y destacó por sus escritos espirituales, entre los que sobresalen El libro de la vida y Las Moradas.

Fue canonizada en 1622 por el papa Gregorio XV y, en 1970, el papa Pablo VI la proclamó doctora de la Iglesia, convirtiéndose en la primera mujer en recibir este reconocimiento. Su legado espiritual y literario sigue siendo una referencia para la Iglesia Ctólica.

Su festividad se celebra el 15 de octubre, día en que se recuerda su vida, su fe y su importante contribución a la espiritualidad cristiana.

 

miércoles, 14 de octubre de 2026

Oración a San Calixto I


Oh, Santísimo Calixto, tú que demostraste tu gran devoción hasta el último día de tu vida y que, aun arriesgando tu vida, construiste las catacumbas para que el Señor continuara siendo honrado a través del Sacrificio de la Santa Misa, no me abandones en este momento en el que tanto necesito de tu sagrada ayuda.

Amén.

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San Calixto I fue el decimosexto Papa de la Iglesia Católica, elegido en el año 217 tras haber nacido como esclavo en Roma. Antes de su pontificado, el Papa San Ceferino lo nombró administrador de los cementerios de la Vía Apia, donde organizó magistralmente las famosas sepulturas subterráneas que hoy llevan el nombre de Catacumbas de San Calixto.

 

Durante su mandato (217–222), destacó por su profunda misericordia, pues permitió el perdón y la readmisión en la Iglesia de los pecadores arrepentidos, lo que le valió fuertes enfrentamientos con los sectores más rigoristas de la época. Murió martirizado en el año 222 al ser arrojado a un pozo durante una revuelta popular anticristiana en el Trastevere.

 

Es el santo patrón de los sepultureros, los trabajadores administrativos y las personas acusadas injustamente. Su festividad se celebra el 14 de octubre.

 

viernes, 9 de octubre de 2026

Oración a San Dionisio de París


Señor mío, hoy me presento ante ti con el corazón cansado y la mente llena de preocupaciones.

 

Te ruego, por la intercesión de San Dionisio, que me concedas la inmensa gracia de la humildad.

 

Ayúdame a reconocer mis propios límites y a comprender que no puedo resolver todos los problemas del mundo.

 

Te entrego mis angustias y esa necesidad constante de controlarlo todo.

 

Ya hice todo lo que estaba en mis manos durante esta semana; ahora te entrego los resultados.

 

Enséñame a confiar plenamente en tu voluntad y a descansar en tu amor infinito.

 

Líbrame del peso de las cosas que no me corresponden y dame la sabiduría para diferenciar entre lo que puedo cambiar y lo que debo aceptar con paz.

 

Amén.

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San Dionisio de París, también conocido como san Denis, fue un misionero cristiano del siglo III y es considerado el primer obispo de París. Según la tradición, llegó a la Galia, la actual Francia, enviado para anunciar el Evangelio y difundir la fe cristiana. Durante su labor evangelizadora, fundó comunidades cristianas y contribuyó a la expansión del cristianismo en aquella región.

Fue martirizado en París junto con sus compañeros san Rústico, sacerdote, y san Eleuterio, diácono, durante las persecuciones contra los cristianos. Una antigua leyenda cuenta que, después de ser decapitado, caminó llevando su cabeza entre las manos hasta el lugar donde posteriormente se levantó una iglesia en su honor. Con el paso del tiempo, su culto se extendió y se convirtió en una figura importante de la Iglesia francesa.

La festividad de San Dionisio de París se celebra el 9 de octubre.

 

domingo, 27 de septiembre de 2026

Oración para hacer una petición a San Longinos


Oh, Longinos, que fuiste elegido como el guardián de la venerable puerta y se te concedió el don de discernimiento por el Señor. Un testigo del milagro de Dios que glorificaba el Cristo resucitado. A su muerte, tú permaneciste soldado de Cristo y por Cristo diste tu cabeza.

Ruega por nosotros pues, oh San Longinos, de manera que nos inspiremos en tu ejemplo y asistidos por tus oraciones, podamos vivir una vida santa, una muerte feliz, y alcanzar la vida eterna para alabar y dar gracias a Dios en el cielo contigo.

Te pido que ruegues a Dios por esta solicitud especial si es tu santa voluntad.

(Mencionar la petición). 

 

San Longinos ruega por nosotros.

Amén.

 

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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San Longinos es, según la tradición cristiana, el soldado romano que estuvo presente en la crucifixión de Jesucristo. Los Evangelios no mencionan su nombre, pero posteriormente se le identifica con el centurión que atravesó el costado de Jesús con una lanza. El Evangelio de San Juan relata que, al hacerlo, brotaron sangre y agua del costado de Cristo. Según algunos relatos cristianos, Longinos quedó impresionado por la muerte de Jesús y reconoció que verdaderamente era el Hijo de Dios. Después habría abandonado el ejército romano y se habría convertido al cristianismo. Se cuenta que predicó la fe cristiana y llevó una vida dedicada a la oración y a la penitencia. También se afirma que sufrió persecución por su fe durante las primeras persecuciones contra los cristianos. Finalmente, habría sido martirizado por orden de las autoridades romanas. Su figura representa la conversión de quien, al contemplar la pasión de Cristo, reconoce su divinidad. Su festividad se celebra el 15 de marzo.

jueves, 27 de agosto de 2026

Oración a Santa Mónica por la conversión de los hijos


A ti recurro por ayuda e instrucciones, Santa Mónica, maravillosa ejemplo de firme oración por los niños. En tus amorosos brazos yo deposito mi hijo(a)
(mencionar aquí el o los nombres), para que por medio de tu poderosa intercesión puedan alcanzar una genuina conversión a Cristo Nuestro Señor.

A ti también apelo, madre de las madres, para que pidas a nuestro Señor me conceda el mismo espíritu de oración incesante que a ti te concedió.

Todo esto te lo pido por medio del mismo Cristo Nuestro Señor.

Amén.
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Santa Mónica, nacida en Tagaste, Argelia, en el año 331, fue una madre ejemplar y modelo de perseverancia en la oración. Su vida estuvo marcada por su amor inquebrantable por su hijo San Agustín, quien, durante años, llevó una vida desordenada y abrazó la herejía maniquea. A pesar de sus sufrimientos y angustias, Mónica continuó orando incansablemente y ofreciendo sacrificios por la conversión de su hijo. Su festividad se celebra el 27 de agosto, día en el que falleció en el año 387 en Ostia, Italia.