Fray Leopoldo de Alpandeire, hermano de los humildes y consuelo de los afligidos, tú que recorriste las calles sembrando paz con tu sonrisa y tus tres Avemarías, enséñanos a vivir con fe, esperanza y caridad.
Ruega por nosotros ante el Señor, para que no perdamos nunca la confianza, incluso en medio de la pobreza, la enfermedad o la soledad.
Acompáñanos cada día, y ayúdanos a vivir como tú: con humildad, sencillez y entrega.
Amén.
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Fray Leopoldo de Alpandeire (1864–1956) fue un fraile capuchino español, muy querido por su sencillez y caridad. Nació en Alpandeire, un pequeño pueblo de Málaga, en el seno de una familia humilde. Ingresó en la Orden de los Capuchinos ya de adulto, tras una vida de trabajo en el campo. Pasó la mayor parte de su vida religiosa en Granada, donde desempeñó tareas sencillas como portero y limosnero. Recorrió las calles pidiendo limosna para el convento y ayudando especialmente a los pobres y enfermos. Era conocido por su humildad, su espíritu de oración y su trato cercano. Muchas personas acudían a él en busca de consuelo y consejo. Tras su muerte, creció la fama de su santidad. Fue beatificado en 2010 por el papa Benedicto XVI. Hoy es un referente de fe y servicio a los más necesitados. Su festividad se celebra el 9 de febrero.
