DÍA PRIMERO
Por la
señal de la Santa Cruz...
¡Señor
mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero…
Señor mío Jesucristo, que quieres que tengamos suma delicadeza de conciencia y
santidad perfecta: te rogamos nos la concedas a nosotros; y a los que por no
haberla tenido se están purificando en el purgatorio, te dignes aplicar
nuestros sufragios y llevarlos pronto de aquellas penas al cielo. Te lo pedimos
por la intercesión de tu Madre purísima y de San José.
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el
purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede
para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la
admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu
Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo
por las almas del purgatorio.
V. No
te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige,
Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en
fuego.
Padrenuestro.
V. De la puerta del infierno
R. Saca,
Señor, sus almas.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
V. Señor,
oye mi oración.
R. Y
llegue a ti mi clamor.
Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos
suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo,
para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles
las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y
creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos
eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno.
R. Y
luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
DÍA SEGUNDO
Por la
señal de la Santa Cruz...
¡Señor
mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero…
Señor mío Jesucristo, que eres cabeza de todos tus fieles cristianos que en ti
nos unimos como miembros de un mismo cuerpo que es la Iglesia: te suplicamos
nos unas más y más contigo y que nuestras oraciones y sufragios de buenas obras
aprovechen a las ánimas de nuestros hermanos del purgatorio, para que lleguen
pronto a unirse a sus hermanos del cielo.
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el
purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede
para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la
admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu
Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo
por las almas del purgatorio.
V. No
te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige,
Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en
fuego.
Padrenuestro.
V. De la puerta del infierno
R. Saca,
Señor, sus almas.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
V. Señor,
oye mi oración.
R. Y
llegue a ti mi clamor.
Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos
suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo,
para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles
las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y
creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos
eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno.
R. Y
luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
DÍA TERCERO
Por la
señal de la Santa Cruz...
¡Señor
mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero…
Señor mío Jesucristo, que a los que pecan castigas con justicia en esta vida o
en la otra: concédenos la gracia de nunca pecar y ten misericordia de los que,
habiendo pecado, no pudieron, por falta de tiempo, o no quisieron, por falta de
voluntad y por amor del regalo, satisfacer en esta vida y están padeciendo
ahora sus penas en el purgatorio; y a ellos y a todos llévalos pronto a su
descanso.
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el
purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede
para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la
admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu
Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo
por las almas del purgatorio.
V. No
te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige,
Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en
fuego.
Padrenuestro.
V. De la puerta del infierno
R. Saca,
Señor, sus almas.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
V. Señor,
oye mi oración.
R. Y
llegue a ti mi clamor.
Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos
suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo,
para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles
las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y
creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos
eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno.
R. Y
luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
DÍA CUARTO
Por la
señal de la Santa Cruz...
¡Señor
mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero…
Señor mío Jesucristo, que exiges la penitencia aun de los pecados veniales en
este mundo o en el otro: danos temor santo de los pecados veniales y en
misericordia de los que, por haberlos cometido, están ahora purificándose en el
purgatorio y líbralos a ellos y a todos los pecadores de sus penas, llevándoles
a la gloria eterna.
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el
purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede
para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la
admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu
Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo
por las almas del purgatorio.
V. No
te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige,
Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en
fuego.
Padrenuestro.
V. De la puerta del infierno
R. Saca,
Señor, sus almas.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
V. Señor,
oye mi oración.
R. Y
llegue a ti mi clamor.
Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos
suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo,
para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles
las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y
creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos
eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno.
R. Y
luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
DÍA QUINTO
Por la
señal de la Santa Cruz...
¡Señor
mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero….
Señor mío Jesucristo, que a los regalados en esta vida, que no pagaron por su
culpa o no tuvieron bastante caridad con el pobre, castigas en la otra con la
penitencia que aquí no hicieron: concédenos las virtudes de la mortificación y
de la caridad y acepta misericordioso nuestra caridad y sufragios, para que por
ellos lleguen pronto a su descanso eterno.
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el
purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede
para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la
admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu
Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo
por las almas del purgatorio.
V. No
te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige,
Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en
fuego.
Padrenuestro.
V. De la puerta del infierno
R. Saca,
Señor, sus almas.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
V. Señor,
oye mi oración.
R. Y
llegue a ti mi clamor.
Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos
suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo,
para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles
las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y
creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos
eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno.
R. Y
luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
DÍA SEXTO
Por la
señal de la Santa Cruz...
¡Señor
mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero….
Señor mío Jesucristo, que quisiste que honrásemos a nuestros padres y parientes
y distinguiésemos a nuestros amigos: te rogamos por todas las ánimas del
purgatorio, pero especialmente por los padres, parientes y amigos de cuantos
hacemos está novena, para que logren el descanso eterno.
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el
purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede
para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la
admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu
Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo
por las almas del purgatorio.
V. No
te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige,
Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en
fuego.
Padrenuestro.
V. De la puerta del infierno
R. Saca,
Señor, sus almas.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
V. Señor,
oye mi oración.
R. Y
llegue a ti mi clamor.
Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos
suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo,
para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles
las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y
creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos
eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno.
R. Y
luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
DÍA SÉPTIMO
Por la
señal de la Santa Cruz...
¡Señor
mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero…
Señor mío Jesucristo, que a los que no se preparan a tiempo para la muerte,
recibiendo bien los últimos sacramentos y purificándose de los residuos de la
mala vida pasada, los purificas en el purgatorio con terribles tormentos: te
suplicamos, Señor, por los que murieron sin prepararse y por todos los demás,
rogándote que les concedas a todos ellos la gloria y a nosotros recibir bien
los últimos sacramentos.
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el
purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede
para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la
admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu
Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo
por las almas del purgatorio.
V. No
te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige,
Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en
fuego.
Padrenuestro.
V. De la puerta del infierno
R. Saca,
Señor, sus almas.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
V. Señor,
oye mi oración.
R. Y
llegue a ti mi clamor.
Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos
suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo,
para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles
las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y
creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos
eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno.
R. Y
luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
DÍA OCTAVO
Por la
señal de la Santa Cruz...
¡Señor
mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero….
Señor mío Jesucristo, que a los que vivieron en este mundo demasiado
aficionados a los bienes terrenales y olvidados de la gloria, los retienes
apartados del premio, para que se purifiquen de su negligencia en desearlo:
calma, Señor misericordioso, sus ansias y colma sus deseos, para que gocen
pronto de tu presencia, y a nosotros concédenos amar de tal manera los bienes
celestiales, que no deseemos desordenadamente los terrenos.
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el
purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede
para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la
admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu
Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo
por las almas del purgatorio.
V. No
te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige,
Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en
fuego.
Padrenuestro.
V. De la puerta del infierno
R. Saca,
Señor, sus almas.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
V. Señor,
oye mi oración.
R. Y
llegue a ti mi clamor.
Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos
suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo,
para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles
las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y
creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos
eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno.
R. Y
luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
DÍA NOVENO
Por la
señal de la Santa Cruz...
¡Señor
mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero….
Señor mío Jesucristo, cuyos méritos son infinitos y cuya bondad es inmensa:
mira propicio a tus hijos que gimen en el purgatorio anhelando la hora de ver
tu faz, de recibir tu abrazo, de descansar a tu lado y; mirándolos, compadécete
de sus penas y perdona lo que les falta para pagar por sus culpas. Nosotros te
ofrecemos nuestras obras y sufragios, los de tus Santos y Santas; los de tu
Madre y tus méritos; haz que pronto salgan de su cárcel y reciban de tus manos
su libertad y la gloria eterna.
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el
purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede
para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la
admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu
Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo
por las almas del purgatorio.
V. No
te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige,
Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando
vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en
fuego.
Padrenuestro.
V. De la puerta del infierno
R. Saca,
Señor, sus almas.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
V. Señor,
oye mi oración.
R. Y
llegue a ti mi clamor.
Oh, Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos
suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo,
para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles
las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y
creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos
eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Dales,
Señor, el descanso eterno.
R. Y
luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen
en paz.
R. Amén.
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Esta novena es apropiada para rezar por nuestros difuntos, especialmente los nueve días previos a la Conmemoración de los Fieles Difuntos (del 24 de octubre al 1 de noviembre).
