¡Aleluya!
A ti, mi Dios, aclamo con alegría
y con gritos de fiesta.
Con la resurrección de tu Hijo amado
nos llenas de vida de luz,
de esperanza firme,
de amor capaz de vencer el desánimo.
Con la Pascua, tú nos iluminas
para vencer en todas las pruebas de la vida.
¡Que así sea!
Vale la pena, creer en ti,
y hacer de mi vida
una ofrenda para ti, mi Dios.
