domingo, 9 de diciembre de 2018

Aleluya, el Señor es nuestro Rey

 
Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.
Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.

Cantad al Señor un cántico nuevo, 

porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.
Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.

El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia
y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.
Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.

Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.

Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.
Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.

Tocad la cítara para el Señor,

suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor.

Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.
Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.

Retumbe el mar y cuanto contiene,

la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor que llega para regir la tierra.

Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.
Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro Rey.

Regirá el orbe con justicia

y los pueblos con rectitud.

Aleluya, aleluya,
nos llegó la salvación.
Aleluya, aleluya,
nos llegó la salvación.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Definición de Calcedonia


Nosotros, entonces, siguiendo a los Santos Padres, unánimes enseñamos a todos a confesar a uno y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, perfecto en deidad y perfecto en humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre, con alma racional y cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a su naturaleza divina, y consustancial con nosotros en cuanto a su naturaleza humana; en todo como nosotros, pero sin pecado; engendrado por el Padre desde la eternidad en cuanto a su naturaleza divina; y en estos últimos días, por nosotros y para nuestra salvación, nacido de la Virgen María, Madre de Dios en cuanto a su naturaleza humana; uno y el mismo Cristo, Hijo, Señor, Unigénito.


Lo reconocemos en sus dos naturalezas: dos naturalezas no mezcladas ni confundidas; sin cambio o mutabilidad; sin división y sin separación; la unión de las dos naturalezas no destruye sus diferencias; sino más bien las propiedades de cada naturaleza se preservan y concurren en una única persona y en una única subsistencia y existencia; estas dos naturalezas no están de ningún modo partidas o divididas entre dos personas, sino están en uno y el mismo Hijo, Unigénito, Dios Verbo, el Señor Jesucristo, como los profetas nos instruyeron desde el principio, el mismo Señor Jesucristo nos enseñó, y el Credo de los Padres nos legó.
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La definición de Calcedonia, también conocida como Credo de Calcedonia, es una declaración del Concilio Ecuménico de Calcedonia del año 451 con el fin de acabar con la herejía del monofisismo (error de Eutiques) y reconocer la plena divinidad y la plena humanidad de Nuestro Señor Jesucristo.

domingo, 4 de noviembre de 2018

La muerte no es el final



Tú nos dijiste que la muerte
no es el final del camino,
que aunque morimos no somos,
carne de un ciego destino.

Tú nos hiciste, tuyos somos,
nuestro destino es vivir,
siendo felices contigo,
sin padecer ni morir.
Siendo felices contigo,
sin padecer ni morir.

Cuando la pena nos alcanza
por un hermano perdido
cuando el adiós dolorido
busca en la Fe su esperanza.

En tu palabra confiamos
con la certeza que Tú
ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.
Ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.

Cuando, Señor, resucitaste,
todos vencimos contigo
nos regalaste la vida,
como en Betania al amigo.

Si caminamos a tu lado,
no va a faltarnos tu amor,
porque muriendo vivimos
vida más clara y mejor.
Porque muriendo vivimos
vida más clara y mejor.

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Es una canción católica compuesta por el sacerdote español Cesáreo Gabaráin Azurmendi (1936-1991). Es famosa porque la parte central (desde "Cuando la pena nos alcanza..." hasta "...ya le has llevado a la luz") se entona, como himno, en el ceremonial por los caídos por España de las Fuerzas Armadas Españolas.

viernes, 26 de octubre de 2018

Oración por los sacerdotes difuntos



Oh Dios, pastor inmortal de los hombres, concede a tu siervo (se dice el nombre del sacerdote difunto) presbítero, a quien durante su vida encomendaste ejercer el ministerio sagrado en bien de tu Iglesia, que pueda gozar eternamente de tu gloria en la asamblea festiva de tu Reino.

Amén.

jueves, 25 de octubre de 2018

Mucho le pesa la cruz



Mucho le pesa la cruz,
los pecados mucho más,
con ellos ha dado en tierra,
que no los puede llevar.

Cayó Cristo, y por la frente,
con el golpe desigual,
se le entraron las espinas,
lo que faltaban de entrar.

Cególe el polvo los ojos,
si el sol se puede cegar,
la boca llena de sangre
se estampó en un pedernal.

Mejor es, alma, que vos
con vuestra cruz la sigáis,
porque quien tras Él la lleva
ése le viene a ayudar.

Que si vuestros pecados
el peso a la cruz quitáis,
haréis que ella pese menos
y Cristo camine más.
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Es un fragmento de las Rimas Sacras de Lope de Vega.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Madre Dolorosa


Tiembla la tierra y llora,
ha muerto el Redentor,
junto a la cruz, Señora,
mueres en tu dolor.
 

Hondo penar fecundo,
grande como el amor,
todo el dolor del mundo
llora en tu corazón.

Si la semilla muere,
nace una nueva flor,
vuestro dolor florece,
Madre, en la Redención.
 

Sobre tu alma herida
brota la flor mejor,
muerte que da la vida
en la resurrección.

Ya no te quedas sola,
sola junto a la cruz,
somos también ahora
hijos como Jesús.
 

Ya no te quedas sola,
sola junto a la cruz,
Madre corredentora,
hoy nos has dado a luz.

martes, 23 de octubre de 2018

Perdón, Señor, perdón (Al Santísimo Cristo de la Buena Muerte)



Quiero mi Dios cuando expire
en tus brazos descansar
y que en ellos al cielo me lleves
de tu amor a tu luz a gozar.

Sé que mis culpas son muchas
pero es mucha tu bondad,
Tú eres la Vida Infinita,
el Camino, la gran Verdad.

Perdón Señor, perdón
por tanta ingratitud,
toma mi corazón
y llévalo a tu cruz.

Cuando en mis horas de angustia
a tus plantas imploré
con amor mi dolor remediaste
y ante tanta ternura lloré.

Has olvidado, Dios mío,
que hasta aquí fui pecador,
hoy te ofrezco arrepentido
mi existencia con gran fervor.

Perdón Señor, perdón
por tanta ingratitud,
toma mi corazón
y llévalo a tu cruz.

Cegado por el pecado
en tinieblas caminé
y al llamarme de nuevo a tu lado
con tu luz deslumbrado quedé.

Quiero aliviar tus pesares,
quiero por tu amor sufrir.
¡Padre mío, no abandones
a quien quiere por ti morir!.

Perdón Señor, perdón
por tanta ingratitud,
toma mi corazón
y llévalo a tu cruz.
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Es una oración compuesta por Juan Huerta para el Santísimo Cristo de la Buena Muerte de San Lorenzo de El Escorial (Madrid, España).