domingo, 26 de marzo de 2017

Hermano, tú que buscas (Jesús te quiere)


Hermano, tú que buscas
la paz en tu interior,
olvida tus problemas
y abre tu corazón.

Jesús busca tu vida,
no importa cómo estés:
cansado o deprimido,
hoy puedes renacer.

Porque Jesús te quiere,
no importa cómo seas,
no importa tu pobreza,
Jesús te quiere así.

Porque Jesús está loco
de amor por ti,
hazle un sitio en tu corazón,
déjale ser tu señor.

Jesús está buscando
a alguien como tú,
dispuesto a darlo todo,
a amar y ser feliz.

Él te dará la fuerza,
Él te dará la paz
y luchará contigo,
no te abandonará.

Porque Jesús te quiere,
no importa cómo seas,
no importa tu pobreza,
Jesús te quiere así.

Porque Jesús está loco
de amor por ti,
hazle un sitio en tu corazón,
déjale ser tu señor.

martes, 14 de marzo de 2017

Como el Padre me amó


Como el Padre me amó
Yo os he amado.
Permaneced en mi amor,
permaneced en mi amor.

Si guardáis mis palabras
y como hermanos os amáis,
compartiréis con alegría
el don de la fraternidad.

Si os ponéis en camino
sirviendo siempre a la verdad,
fruto daréis en abundancia;
mi amor se manifestará.

Como el Padre me amó
Yo os he amado.
Permaneced en mi amor,
permaneced en mi amor.

No veréis amor tan grande
como aquél que os mostré.
Yo doy la vida por vosotros,
amad como yo os amé.

Si hacéis lo que os mando
y os queréis de corazón,
compartiréis mi pleno gozo
de amar como Él me amo.

Como el Padre me amó
Yo os he amado.
Permaneced en mi amor,
permaneced en mi amor.

sábado, 4 de febrero de 2017

Oración para las vocaciones


Señor Jesús, como llamaste un día a los primeros discípulos para hacerles pescadores de hombres, continúa haciendo resonar tu invitación: "ven y sígueme" en nuestra Iglesia.

Da a los jóvenes la gracia de responder generosa y prontamente a tu voz,
ayúdales a vencer las dificultades de su camino, procura que experimenten la felicidad de darse a los que necesitan luz, pan y esperanza; sostén en sus fatigas apostólicas a nuestros obispos, sacerdotes y personas consagradas.

Abre la mente y el corazón de todos en nuestras familias y en nuestras comunidades cristianas para que sean solidarios espiritual y económicamente de los jóvenes que quieren dar su vida al servicio de Dios y de la Iglesia.

Virgen María, Madre la Iglesia, modelo de disponibilidad, ayúdanos a decir sí al Señor que nos llama a ser sus discípulos misioneros para que nuestros pueblos en Él tengan vida.

Amén.
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Esta oración es una aportación de:

P. Heber Noé Espinal 
Pastoral Vocacional 
Diócesis de Choluteca 
Honduras C.A. 

domingo, 22 de enero de 2017

Coronilla de la Divina Misericordia

Se comienza rezando un Padrenuestro, un Avemaría y un Credo de los Apóstoles.

A continuación, con un rosario, se rezan las cinco decenas. Cada decena (cuentas grandes) se comienza diciendo:

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y del mundo entero.

En cada decena (cuentas pequeñas) se repite diez veces:

Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al finalizar las cinco decenas de la coronilla, se dice tres veces:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.

Oración final:

Oh, Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.
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El Señor le reveló a Santa Faustina Kowalska esta oración y le dijo que rezara incesantemente esta coronilla que le había enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte.

"A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en vida y especialmente a la hora de la muerte".

"Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla; las entrañas de Mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla".

"Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo, sino como el Salvador misericordioso".


La Coronilla de la Divina Misericordia debe rezarse, preferentemente, a las tres de la tarde, hora de la Misericordia (momento en el que falleció Nuestro Señor Jesucristo para luego resucitar y vencer a la muerte al tercer día).

Véase también la Oracion para alcanzar gracias por medio de Sor Faustina Kowalska.

domingo, 1 de enero de 2017

Somos un pueblo que camina


Somos un pueblo que camina
y juntos caminando podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba,

sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Somos un pueblo que camina,
que marcha por el mundo buscando otra ciudad.
Somos errantes peregrinos
en busca de un destino, destino de unidad.

Siempre seremos caminantes,
pues sólo caminando podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba,
sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Somos un pueblo que camina
y juntos caminando podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba,

sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Sufren los hombres, mis hermanos,
buscando entre las piedras la parte de su pan.
Sufren los hombres oprimidos,
los hombres que no tienen ni pan ni libertad.

Sufren los hombres, mis hermanos,
mas Tú vienes con ellos y en ti alcanzarán
otra ciudad que no se acaba,
sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Somos un pueblo que camina
y juntos caminando podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba,

sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Danos valor para la lucha,
valor en las tristezas, valor en nuestro afán.
Danos la luz de tu Palabra,
que guíe nuestros pasos en este caminar.

Marcha, Señor, junto a nosotros,
pues sólo en tu Presencia podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba,
sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Somos un pueblo que camina
y juntos caminando podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba,

sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Dura se hace nuestra marcha,
andando entre las sombras de tanta oscuridad.
Todos los cuerpos desgastados,
ya sienten el cansancio de tanto caminar.

Pero tenemos la esperanza
de que nuestras fatigas al fin alcanzarán
otra ciudad que no se acaba,
sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Somos un pueblo que camina
y juntos caminando podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba,

sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.
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Es una canción de Emilio Vicente Mateu.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Oración al Papa San Silvestre I


Socorre, Señor, a tu pueblo que se acoge a la intercesión del Papa san Silvestre Primero, para que, pasando esta vida bajo tu pastoreo, pueda alcanzar en la gloria la vida que no acaba.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

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San Silvestre (Roma 270-335), fue Papa desde el 31 de enero de 314 hasta el 31 de diciembre de 335.

Fue el primer Papa que no murió mártir, desarrolló una intensa actividad benéfica y mantuvo la defensa de la ortodoxia frente a las herejías. Durante su pontificado se celebró el famoso Primer Concilio de Nicea.

La festividad se San Silvestre se celebra el último día del año: 31 de diciembre.

martes, 6 de diciembre de 2016

Al atardecer de la vida


Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.
Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.

Si ofrecí mi pan al hambriento,
si al sediento di de beber,
si mis manos fueron sus manos,
si en mi hogar le quise acoger.

Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.
Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.

Si ayudé a los necesitados,
si en el pobre he visto al Señor,
si los tristes y los enfermos
me encontraron en su dolor.

Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.
Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.

Aunque hablara miles de lenguas,
si no tengo amor nada soy,
aunque realizara milagros,
si no tengo amor nada soy.

Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.
Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.

Venid, benditos de mi Padre,
tuve hambre y me disteis de comer
estaba solo y me acompañaste
estaba triste y me alegrasteis
estaba feliz y sonreísteis conmigo.
Venid, benditos de mi Padre.

Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.
Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.