viernes, 17 de abril de 2020

Nuestra Pascua inmolada


Nuestra Pascua inmolada, aleluya,
es Cristo el Señor, aleluya, aleluya.

Pascua sagrada, ¡oh fiesta universal!,
el mundo renovado
canta un himno a su Señor.

Pascua sagrada, ¡victoria de la cruz!
La muerte, derrotada,
ha perdido su aguijón.

Pascua sagrada, ¡oh noche bautismal!
Del seno de las aguas
renacemos al Señor.

Pascua sagrada, ¡eterna novedad!
Dejad al hombre viejo,
revestíos del Señor.

Pascua sagrada. La sala del festín
se llena de invitados
que celebran al Señor.

Pascua sagrada, ¡Cantemos al Señor!
Vivamos la alegría
dada a luz en el dolor.

jueves, 16 de abril de 2020

Cantad cristianos, cantad con fervor


¡Aleluya!

Cantad cristianos,
cantad con fervor,
que por salvarnos
murió el Redentor,
y al tercer día resucitó.

¡Aleluya!

miércoles, 15 de abril de 2020

Resurrección


A los tres días, resucitó.
A Magdalena se apareció.
'Dinos, María, ¿qué has visto tú?'

He visto vivo a Cristo Jesús'.

Éste es el día que hizo el Señor;
éste es el día en que Cristo triunfó.
Canten los pueblos, aleluya;
en nuestra Pascua, aleluya.

Fiera batalla hoy se libró:
cayó el pecado, venció el amor.
Cristo glorioso resucitó.
De vida y muerte, es el Señor.

Hacia el sepulcro van Pedro y Juan.
Está vacío. ¿Él dónde está?
Resucitado, como anunció.
A todos juntos, se apareció.

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Es un Canto de Pascua cuyo texto es de J. Mª Burgos y la música de José Pagán.

martes, 14 de abril de 2020

Secuencia para la Solemnidad del Corpus Christi


Alaba, alma mía, a tu Salvador; alaba a tu guía y pastor con himnos y cánticos.

Pregona su gloria cuanto puedas, porque él está sobre toda alabanza, y jamás po­drás alabarle lo bastante.

El tema especial de nues­tros loores es hoy el pan vivo y que da vida.

El cual se dio en la mesa de la sagrada cena al grupo de los doce apóstoles sin género de duda.

Sea, pues, llena, sea sono­ra, sea alegre, sea pura la alabanza de nuestra alma.

Pues celebramos el solemne día en que fue instituido este divino banquete.

En esta mesa del nuevo rey, la pascua nueva de la nueva ley pone fin a la pascua antigua.

Lo viejo cede ante lo nuevo, la sombra ante la realidad, y la luz ahuyenta la noche.

Lo que Jesucristo hizo en la cena, mandó que se haga en memoria suya.

Instruidos con sus santos mandatos, consagramos el pan y el vino, en sacrificio de salvación.

Es dogma que se da a los cristianos, que el pan se convierte en carne, y el vino en sangre.

Lo que no comprendes y no ves, una fe viva lo atestigua, fuera de todo el orden de la naturaleza.

Bajo diversas especies, que son accidente y no substancia, están ocultos los dones más preciados.

Su carne es alimento y su sangre bebida; mas Cristo está todo entero bajo cada especie.

Quien lo recibe no lo rompe, no lo quebranta ni lo desmembra; recíbese todo entero.

Recíbelo uno, recíbenlo mil; y aquél le toma tanto como éstos, pues no se consume al ser tomado.

Recíbenlo buenos y malos; mas con suerte desigual de vida o de muerte.

Es muerte para los malos y vida para los buenos; mira cómo un mismo alimento produce efectos tan diversos.

Cuando se divida el Sacramento, no vaciles, sino recuerda que Jesucristo tan entero está en cada parte, como antes en el todo.

No se parte la sustancia, se rompe solo la señal; ni el ser ni el tamaño se reducen de Cristo presente.

He aquí el pan de los ángeles, hecho viático nuestro; verdadero pan de los hijos, no lo echemos a los perros.

Figuras lo representaron: Isaac fue sacrificado; el cordero pascual, inmolado; el maná nutrió a nuestros padres.

Buen pastor, pan verdadero, ¡oh Jesús!, ten piedad.

Apaciéntanos y protégenos; haz que veamos los bienes en la tierra de los vivientes.

Tú, que todo lo sabes y puedes, que nos apacientas aquí siendo aún mortales, haznos tus comensales, coherederos y compañeros de los santos ciudadanos.

Amén.

Aleluya.
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Esta Secuencia fue escrita por Santo Tomás de Aquino (1274). La versión abreviada es la parte final de la misma, comenzando a partir de "He aquí el pan de los ángeles...".

lunes, 13 de abril de 2020

Pan divino, gracioso, sacrosanto


Pan divino, gracioso, sacrosanto,
manjar que da sustento al alma mía:
dichoso fue aquel día, punto y hora,
que en tales dos especies Cristo mora,
que si el alma está dura,
aquí se ablandará con tal dulzura.

El pan que estás mirando, alma mía,
es Dios que en ti reparte gracias y vida
y, pues que tal comida te mejora,
no dudes de comerla desde ahora,
que, aunque estuvieres dura,
aquí te ablandarás con dulzura.
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Es una composición de Francisco Guerrero (1528-1599) incluida en el libro “Canciones y villanescas espirituales” (Venecia, 1589). Es la versión ‘a lo divino’ del “Prado verde y florido” recogido en el Cancionero de Medinaceli (S. XVI). En el castellano de la época, la canción era de la siguiente forma:

Pan divino, graçioso, sacrosanto
manjar que da sustento al alma mía:
dichoso fue aquel día, punto y hora,
que’ n tales dos especies Christo mora,
que si el alma’ stá dura,
aquí se ablandará con tal dulçura.

 
El pan que’ stás mirando, alma mía,
es Dios que’ n ti reparte graçia y vida
y, pues que tal comida te mejora,
no dudes de comerla desde agora,
que, aunque’ stuvieres dura,
aquí te ablandarás con tal dulçura.

domingo, 12 de abril de 2020

Con el júbilo de los cantos (Canticorum iubilo)


¡Exaltad al Gran Rey con la alegría de vuestros cantos!

Resuene ya la música, los mares, las tierras y los astros.

¡Exaltad al Gran Rey con la alegría de vuestros cantos!

Alegraos tañendo vuestros instrumentos, aplaudid.

¡Exaltad al Gran Rey con la alegría de vuestros cantos!

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Es un himno de victoria compuesto por Händel, muy apropiado para el tiempo de Pascua. Normalmente se canta en latín:

Canticorum iubilo Regi magno psallite.

Iam Resultent musica, Unda, tellus, sidera.

Canticorum iubilo, Regi magno psallite.

Personantes organis, Iubilate plaudite.

Canticorum iubilo Regi magno psallite.

sábado, 11 de abril de 2020

Bendición del agua bautismal


El sacerdote celebrante bendice el agua bautismal, extendiendo las manos:


Oh Dios, que realizas en tus sacramentos obras admirables
con tu poder invisible,
y de diversos modos te has servido de tu criatura el agua
para significar la gracia del bautismo.

Oh Dios, cuyo espíritu, en los orígenes del mundo,
se cernía sobre las aguas,
para que ya desde entonces
concibieran el poder de santificar.

Oh Dios, que incluso en las aguas torrenciales del diluvio
prefiguraste el nacimiento de la nueva humanidad,
de modo que una misma agua
pusiera fin al pecado y diera origen a la santidad.

Oh Dios, que hiciste pasar a pie enjuto por el mar Rojo
a los hijos de Abrahán,
para que el pueblo liberado de la esclavitud del Faraón
fuera imagen de la familia de los bautizados.

Oh Dios, cuyo Hijo, al ser bautizado por Juan
en el agua del Jordán,
fue ungido por el Espíritu Santo;
colgado en la cruz vertió de su costado agua, junto con la sangre;
y después de su resurrección mandó a sus apóstoles:
"Id y haced discípulos de todos los pueblos,
bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo".

Mira ahora a tu Iglesia en oración
y abre para ella la fuente del bautismo.
Que esta agua reciba, por la obra del Espíritu Santo,
la gracia de tu Unigénito,
para que el hombre,
creado a tu imagen y limpio en el bautismo,
muera al hombre viejo
y renazca, como niño, a nueva vida
por el agua y el Espíritu.

Y, metiendo, si lo cree oportuno, el cirio pascual o su mano en el agua una o tres veces, prosigue:

Te pedimos, Señor,
que el poder del Espíritu Santo,
por tu Hijo,
descienda sobre el agua de esta fuente,
y, teniendo el cirio en el agua, prosigue:
para que todos los sepultados con Cristo en su muerte,
por el bautismo,
resuciten con él a la vida.


Por Jesucristo nuestro Señor. 


Amén.

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La bendición del agua bautismal se realiza en la Vigilia Pascual.

viernes, 10 de abril de 2020

Oración para Viernes Santo


Señor, Dueño del tiempo y de la historia, como Tú, yo quiero ser fuego que purifica, luz que ilumina en medio de las tinieblas, palabra que consuela en medio del sufrimiento.

Tú eres un Dios glorioso, lleno de vida y de esperanza. Viniste al mundo para donarte y realizar un sacrificio perfecto de amor universal y romper así todas nuestras ataduras.

Rey mío, Dios mío, Tú nos has salvado con tu sangre y preferiste la muerte en la cruz antes que renunciar al amor. Bendito y alabado seas por tu poder derramado sobre toda la humanidad.

Cargaste una pesada cruz en donde fueron depositados insultos y humillaciones, una cruz transformada en victoria que me dio vida en abundancia, haciéndome capaz de enfrentar todos mis miedos y dolores.

Tu cruz es el triunfo del amor sobre el mal, del gozo sobre el dolor, de la verdad sobre la injusticia, de la luz sobre la oscuridad. Te doy gracias por esta acción poderosa y salvadora en mi vida.

Con tu gracia y tu bendición, sé que también puedo llevar con alegría el peso de mi cruz, porque siento que tu amor me sostiene, me fortalece y me conduce por caminos de esperanzas.

Confío en este gran misterio de amor y por eso no dejo de creer en ti y en todo lo bueno que me ofreces para lograr mis sueños.

En tu cruz consigo las fuerzas para renovar mi corazón y vivir con actitud optimista creyendo que todo lo puedo en tu amor.

Amén.

jueves, 9 de abril de 2020

Oración para después de la Comunión en la Misa de la Cena del Señor



Oremos:

Dios todopoderoso,
alimentados en el tiempo por la Cena de tu Hijo,
concédenos, de la misma manera,
merecer ser saciados en el banquete eterno.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

miércoles, 8 de abril de 2020

Oración colecta para la Misa de Jueves Santo


Oh Dios,
al celebrar la Cena Santísima
en la que tu Unigénito,
cuando iba a entregarse a la muerte,
confió a la Iglesia el sacrificio nuevo y eterno
y el banquete de su amor,
te pedimos alcanzar,
de tan gran misterio,
la plenitud de caridad y de vida.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.
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Es una oración para la Misa de Jueves Santo o Misa de la Cena del Señor.

Véase también la Oración colecta para la Misa de la Cena del Señor.

martes, 7 de abril de 2020

Oración del inocente perseguido (salmo 26 II)


Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro».
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,
que Tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

lunes, 6 de abril de 2020

Oh rostro ensangrentado de Cristo


Oh rostro ensangrentado de Cristo, el Señor.
Cabeza circundada de afrenta y de dolor.
Contritos contemplamos tu pena y tu aflicción.
Acoge nuestro llanto, oh Cristo, Salvador.

Tú pagas por las culpas del hombre pecador.
Clavado en el madero, nos das la salvación.
Tu sangre nos redime, tu amor nos da el perdón.
Acoge nuestro llanto, oh Cristo, Salvador.

Extiende por el mundo, tu reino de bondad.
Las puertas del infierno no prevalecerán.
Seamos los creyentes testigos de tu amor.
Acoge nuestro llanto oh Cristo, salvador.

domingo, 5 de abril de 2020

Oración para colocar la palma bendita del Domingo de Ramos


Bendice, Señor, nuestro hogar.

Que tu Hijo Jesús y la Virgen María reinen en él.


Danos paz, amor y respeto,
para que respetándonos y amándonos
los sepamos honrar en nuestra vida familiar,
sé Tú, el Rey en nuestro hogar.


Amén.

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Es una oración para colocar la palma o el ramo, en nuestro hogar, una vez que han sido bendecidos el Domingo de Ramos.

Véase también la Oración para rezar en familia el Domingo de Ramos.

sábado, 4 de abril de 2020

Tu noche será luz


Si tú desatas los lazos que esclavizan,
y si liberas a tu hermano encadenado.
La noche de tu vida será luz del mediodía.
La noche de mi vida será luz del mediodía.
Entonces, de tus manos brotará una fuente,
la fuente que da vida a la tierra de mañana,
la fuente que da vida, la tierra de Dios. 

Si tú compartes el pan que Dios te da
con todo aquel que es tu propia carne.
La noche de tu vida será luz del mediodía.
La noche de mi vida será luz del mediodía.
Entonces de ti mismo brotará un agua viva,
el agua que fecunda la tierra de mañana,
el agua que fecunda la tierra de Dios.

Si tú destruyes lo que oprime al hombre,
y si levantas a tu hermano humillado.
La noche de tu vida será luz del mediodía.
La noche de mi vida será luz del mediodía.
Entonces con tus pasos crearás un camino,
camino que inventa la tierra de mañana,
camino que inventa la tierra de Dios.

Si tú denuncias el mal que daña al hombre,
y si te acercas a tu hermano abandonado.
La noche de tu vida será luz del mediodía.
La noche de mi vida será luz del mediodía.
Entonces en tus ojos lucirá una estrella,
la estrella que anuncia la tierra de mañana,
la tierra que anuncia la tierra de Dios.

Si tú derribas los muros que os separan,
y si perdonas siempre a tu hermano.
La noche de tu vida será luz del mediodía.
La noche de mi vida será luz del mediodía.
Entonces el perdón hará crecer la Iglesia,
la Iglesia que reúne a los hombres de mañana,
la Iglesia que reúne a los hijos de Dios.

viernes, 3 de abril de 2020

Señor, acojo tu perdón


Señor, acojo tu perdón. 
Tú me ayudarás a cambiar de corazón.

Vuelvo hacia ti de corazón
conviérteme a ti, Señor.

Tu gran amor me salvará
pues sólo en ti está la paz.

Señor, acojo tu perdón. 
Tú me ayudarás a cambiar de corazón.

jueves, 2 de abril de 2020

Tengo sed de ti


Tengo sed de ti,
oh fuente de amor.

Tengo sed de ti,
tu amor es libertad.
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Es un canto de Taizé, original en inglés con el nombre Bless the Lord y la siguiente letra:
 
Bless the Lord, my soul,

and bless God's holy name.
 

Bless the Lord, my soul,
who leads me into life.

miércoles, 1 de abril de 2020

Perdona a tu pueblo, Señor


Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo,
perdónale, Señor.

Por tu poder y amor inefable,
por tu misericordia entrañable,
perdónanos Señor.


Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo,
perdónale, Señor.

Somos el pueblo que has elegido
y con tu sangre lo has redimido,
perdónanos Señor.


Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo,
perdónale, Señor.

Reconocemos nuestro pecado
que tantas veces has perdonado,
perdónanos Señor.


Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo,
perdónale, Señor.

Dios de la fiel y eterna Alianza,
en ti ponemos nuestra esperanza,
perdónanos Señor.


Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo,
perdónale, Señor.

Desde la Cruz nos diste a tu Madre,
vuélvenos al abrazo del Padre,
perdónanos Señor.

Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo,
perdónale, Señor.

lunes, 30 de marzo de 2020

¿Quién será Dios para amarnos así?


¿Quién será Dios para amarnos así, hijos de la tierra? 

¿Quién será Dios para amarnos así?

¿Quién será Dios, tan grande y fuerte y tan vulnerable?


¿Quién será Dios para amarnos así?

¿Quién será Dios para ser nuestro pan en cada cena?
 

¿Quién será Dios para amarnos así?

¿Quién será Dios que es un manantial de agua viva?
 

¿Quién será Dios para amarnos así?
 

¿Quién será Dios que anda a nuestra paso en el camino?
 

¿Quién será Dios para amarnos así?

¿Quién será Dios a quien yo puedo herir si hiero al hombre?

¿Quién será Dios para amarnos así?

sábado, 28 de marzo de 2020

Bendición Urbi et Orbe


Que los santos Apóstoles Pedro y Pablo, en cuyo poder y autoridad confiamos, intercedan por nosotros ante el Señor.

Todos: Amén.

Que por las palabras y los méritos de la Bienaventurada siempre Virgen María, de san Miguel Arcángel, de san Juan el Bautista, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, Dios todopoderoso tenga misericordia de vosotros y, perdonados todos vuestros pecados, os conduzca por Jesucristo hasta la vida eterna.

Todos: Amén.


Que el Señor todopoderoso y misericordioso os conceda la indulgencia, la absolución y la remisión de todos vuestros pecados, tiempo para una verdadera y provechosa penitencia, el corazón siempre contrito y la enmienda de vida, la Gracia y el consuelo del Espíritu Santo y la perseverancia final en las buenas obras.

Todos: Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso (Padre, Hijo y Espíritu Santo) descienda sobre vosotros y permanezca para siempre.

Todos: Amén.

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La bendición Urbi et Orbe la imparte Su Santidad el Papa en dos fechas: Navidad y Domingo de Pascua. Excepcionalmente, se puede realizar en otras fechas, como ocurrió el 27 de marzo de 2020 por la pademia del coronavirus.

Otorga la remisión por las penas de pecados ya perdonados, es decir, confiere una indulgencia plenaria bajo las condiciones determinadas por el Derecho Canónico y explicadas en el Catecismo de la Iglesia Católica.

Las condiciones para recibir la indulgencia plenaria son:


- Disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial.

- Confesar los pecados.
- Recibir la sagrada Eucaristía.
- Rezar por las intenciones del Papa.
 

Los efectos de la bendición Urbi et Orbe se cumplen para toda aquella persona que la reciba con fe y devoción, bien en directo, o bien a través de los medios de comunicación.

lunes, 23 de marzo de 2020

Abre mis ojos, Señor


Abre mis ojos Señor,

al asombro de tu amor.
Yo soy un ciego en el camino,
cúrame, te quiero ver.

Haz que camine Señor,
por dura que sea la ruta.
Quiero seguirte hasta la cruz.
Ven y tómame de la mano.


Abre mis manos, Señor,
que se cierran al compartir.
Siempre hay un pobre ante mi puerta.
Quiero aprender a compartir.

Haz que yo escuche Señor,
al que llama para que le abra.
No sea sordo mi corazón
al dolor de este mundo.
 

Guarda mi fe, Señor.
¡Tantos hay que proclaman tu muerte!
Cuando anochece y la luz se va,
quédate: Señor, conmigo.



sábado, 21 de marzo de 2020

Sálvame, Virgen María


¡Sálvame, Virgen María!
¡Óyeme, te imploro con fe!
Mi corazón en ti confía,
Virgen María, sálvame.
¡Virgen María, sálvame!
¡Sálvame!

Un abismo es el pecado,
con que a mi Dios ofendí,
y estoy en él derribado,
sin Dios, oh Madre, y sin ti. 


¡Sálvame, Virgen María!
¡Óyeme, te imploro con fe!
Mi corazón en ti confía,
Virgen María, sálvame.
¡Virgen María, sálvame!
¡Sálvame!
 

Acuérdate de la hora,
en que te nombró Jesús,
nuestra Madre y Protectora,
desde el árbol de la Cruz.


¡Sálvame, Virgen María!
¡Óyeme, te imploro con fe!
Mi corazón en ti confía,
Virgen María, sálvame.
¡Virgen María, sálvame!
¡Sálvame!


Yo pequé, contrito lloro,
mil penas yo merecí.
Tu misericordia imploro,
Madre, apiádate de mi. 


¡Sálvame, Virgen María!
¡Óyeme, te imploro con fe!
Mi corazón en ti confía,
Virgen María, sálvame.
¡Virgen María, sálvame!
¡Sálvame!

viernes, 20 de marzo de 2020

Junto a ti, María


Junto a ti, María,
como un niño quiero estar,
tómame en tus brazos
guíame en mi caminar.

Quiero que me eduques,
que me enseñes a rezar,
hazme transparente,
lléname de paz.

Madre, Madre,
Madre, Madre,
Madre, Madre,
Madre, Madre.

Gracias Madre mía
por llevarnos a Jesús,
haznos más humildes
tan sencillos como Tú.

Gracias Madre mía
por abrir tu corazón,
porque nos congregas
y nos das tu amor.

Madre, Madre,
Madre, Madre,
Madre, Madre,
Madre, Madre.

lunes, 16 de marzo de 2020

Oración del Papa Francisco ante el coronavirus


«Oh María, Tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.

Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.

Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios.


No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, o Virgen gloriosa y bendita».

jueves, 12 de marzo de 2020

Oración para que se controle el coronavirus


Padre todopoderoso y misericordioso, que muestras tu amor por toda tu creación.

Pedimos que se controle el coronavirus que está devastando nuestro mundo.

Escucha las oraciones que te ofrecemos por las personas afectadas por el virus en varias partes del mundo.

Concede sanación a los enfermos, vida eterna para los difuntos y consuelo para las familias afligidas.

Oramos para que se pueda encontrar rápidamente una medicina efectiva para combatir la enfermedad, oramos para que los gobiernos y las autoridades sanitarias competentes tomen las medidas apropiadas para el bien de las personas.

Cuídanos en tu misericordia y perdónanos por nuestros fracasos.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.
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Es un oraciíon sugerida por los obispos del Comité Permanente del SECAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar).

lunes, 2 de marzo de 2020

Nueva Creación (Camina pueblo de Dios)


Camina, pueblo de Dios.
Camina, pueblo de Dios.
Nueva ley, Nueva Alianza
en la Nueva Creación.
Camina, pueblo de Dios.
Camina, pueblo de Dios.

 

Mira allá en el Calvario,
en la roca hay una cruz.
Muerte que engendra la vida,
nuevos hombres, nueva luz.
Cristo nos ha salvado
con su muerte y resurrección.
Todas las cosas renacen
en la nueva creación.

Camina, pueblo de Dios.
Camina, pueblo de Dios.
Nueva ley, Nueva Alianza
en la Nueva Creación.
Camina, pueblo de Dios.
Camina, pueblo de Dios.

 
Cristo toma en su cuerpo
el pecado, la esclavitud.
Al destruirlos nos trae
una nueva plenitud.
Pone en paz a los hombres,
a las cosas y al Creador.
Todo renace a la vida
en la nueva creación.

Camina, pueblo de Dios.
Camina, pueblo de Dios.
Nueva ley, Nueva Alianza
en la Nueva Creación.
Camina, pueblo de Dios.
Camina, pueblo de Dios.


Cielo y tierra se abrazan,
nuestra alma halla el perdón.
Vuelven a abrirse los cielos
para el hombre pecador.
Israel peregrino,
vive y canta tu redención.
Hay nuevos mundos abiertos
en la nueva creación.

Camina, pueblo de Dios.
Camina, pueblo de Dios.
Nueva ley, Nueva Alianza
en la Nueva Creación.
Camina, pueblo de Dios.
Camina, pueblo de Dios.

sábado, 29 de febrero de 2020

A ti, Rey soberano (Attende, Domine)


Escucha, Señor y ten misericordia
porque hemos pecado contra ti.

A ti, Rey soberano, Redentor de todos, levantamos nuestros ojos en llanto;
escucha, Cristo, las plegarias de los que te suplican.

Oh diestra del Padre, piedra angular, camino de la salvación y puerta del cielo:
lava las manchas de nuestros delitos.

Rogamos, oh Dios, a tu majestad: con tus oídos santos escucha nuestros gemidos, perdona bondadoso nuestras culpas.

Nuestros pecados cometidos los confesamos ante ti; con corazón contrito te manifestamos lo oculto; que tu clemencia, oh Redentor, nos las perdone.

Inocente, fuiste capturado, y llevado sin oponer resistencia, y condenado por los impíos con testigos falsos.

A los que redimiste, consérvalos Tú, oh Cristo.

domingo, 9 de febrero de 2020

Nos has llamado al desierto


Nos has llamado al desierto,
Señor de la libertad,
y está el corazón abierto
a la luz de tu verdad.

Subimos con esperanza
la escalada cuaresmal,
el pueblo de Dios avanza
hasta la cumbre pascual.

Tu pueblo, Señor, camina
desde la aurora al ocaso
a tu Pascua se encamina
y te sigue, paso a paso.


Nos has llamado al desierto,
Señor de la libertad,
y está el corazón abierto
a la luz de tu verdad.

Subimos con esperanza
la escalada cuaresmal,
el pueblo de Dios avanza
hasta la cumbre pascual.

 

Señor, te reconocemos
y tu Palabra escuchamos,
tus caminos seguiremos
y tu ley de amor cantamos.


Nos has llamado al desierto,
Señor de la libertad,
y está el corazón abierto
a la luz de tu verdad.

Subimos con esperanza
la escalada cuaresmal,
el pueblo de Dios avanza
hasta la cumbre pascual.

 

Se acerca, Señor, tu día
en el que todo florece
con su luz y su alegría
ya el camino, resplandece.


Nos has llamado al desierto,
Señor de la libertad,
y está el corazón abierto
a la luz de tu verdad.

Subimos con esperanza
la escalada cuaresmal,
el pueblo de Dios avanza
hasta la cumbre pascual.

martes, 28 de enero de 2020

Oración de reparación por los abortos


Señor, Dios Todopoderoso y Creador nuestro, nos reunimos hoy en torno tuyo para celebrar nuestra existencia y alegrarnos por el don de la vida.

Oración inicial
 
Señor, Dios Todopoderoso y Creador nuestro, nos reunimos hoy en torno tuyo para celebrar nuestra existencia y alegrarnos por el don de la vida.

Enséñanos a comprender cada vez mas profundamente, que toda vida humana es sagrada, tanto la del pequeño en el vientre de su madre, como la del enfermo desahuciado; la del niño discapacitado, como la del adulto incapacitado; la del vecino, como la del hombre distante y lejano.

Recuérdanos, Padre Celestial, que independientemente de la edad, raza, color o credo, cada persona ha sido creada a tu imagen y semejanza, y ha sido redimida por Cristo. Esto los hace inapreciables ante tu mirada.

Enséñanos a ver a los demás a través de tus ojos para poder venerar, preservar y sostener el don de la vida en ellos, y emplear con mayor fidelidad la nuestra en tu servicio.

Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

Oración por la vida

Padre, Tú eres la fuente de toda vida. Por Jesucristo, tu Hijo, ofreces la vida eterna a todo el que la desea. Nosotros creemos en esa vida, Padre. Te damos gracias por ella y esperamos con gozo el día en que podamos compartirla contigo.

Pero hoy te pedimos por la vida humana creada a tu imagen; la vida de todas las personas del mundo entero. Por tu amor y tu misericordia, santifica y fortalece nuestros esfuerzos por lograr que se respete y dignifique el fundamento de toda vida humana, especialmente por los jóvenes de nuestro mundo. Que tu rostro brille sobre nosotros y que en ti, la humanidad entera encuentre la felicidad y el valor de vivir en ayuda mutua, haciendo de esta vida un anticipo de la vida futura que gozaremos eternamente.

Amén.

domingo, 26 de enero de 2020

Somos misioneros


Somos misioneros,
tenemos una misión,
queremos ver el mundo
lleno, lleno,
lleno, lleno de amor. (Bis).

Para que se cierren heridas,
y que se abran más puertas,
necesitamos que haya
más amor en nuestra Tierra.

Para que se acaben las guerras,
y que se cumplan los sueños,
necesitamos que enciendas
la luz que da el Evangelio.


Somos misioneros,
tenemos una misión,
queremos ver el mundo
lleno, lleno,
lleno, lleno de amor. 
(Bis).

Para que no haya más hambre,
y que no existan fronteras,
necesitamos que haya
más amor en nuestra Tierra.

Para que respeten la vida,
donde el futuro es incierto,
necesitamos que enciendas
la luz que da el Evangelio.

Somos misioneros,
tenemos una misión,
queremos ver el mundo
lleno, lleno,
lleno, lleno de Amor. 
(Bis).

Para que se abran caminos,
donde dejar nuestras huellas,
necesitamos que haya
más amor en nuestra Tierra.

Para que a nadie le falte,
el amor como sustento,
necesitamos que enciendas
la luz que da el Evangelio.

Somos misioneros,
tenemos una misión,
queremos ver el mundo
lleno, lleno,
lleno, lleno de Amor. 
(Bis).

miércoles, 15 de enero de 2020

Oración de desagravio a la Virgen María


Virgen Bendita, Madre de Dios, desde el Cielo donde estás sentada como Reina, vuelve benigna tu mirada hacia este miserable pecador; tu siervo, quien aunque penetrado de su indignidad, te bendice y ensalza desde lo más intimo de su corazón, como a la más Pura, la más Bella, la más Santa de todas las criaturas; en reparación de las ofensas que te hacen las lenguas impías y blasfemas; bendice tu nombre, bendice tus sublimes prerrogativas de verdadera Madre de Dios, siempre Virgen, concebida sin mancha de pecado, de Corredentora del género humano, bendice al Eterno Padre que te escogió de un modo particular por Hija; bendice al Verbo Encarnado; que vistiéndose de la naturaleza humana en tu purísimo seno, te hizo madre; bendice al Espíritu Santo que te quiso por esposa suya; bendice y ensalza a la augusta Trinidad que te escogió y amó con tanta predilección, que te exaltó sobre todas las criaturas a la más sublime alteza.

Oh Virgen Santa y misericordiosa, alcanza el arrepentimiento a los que te ofenden y dígnate aceptar este pequeño obsequio de tu siervo, obteniéndome de tu divino Hijo el perdón de mis propios pecados.

Así sea.

Amén.

miércoles, 1 de enero de 2020

En Belén Dios nació


En el portal hay un niño pequeño
con María su madre, con su padre José,
gran revuelo han formado en el cielo
y en la tierra no saben lo que pasa en Belén.

En Belén Dios nació
y en el cielo lo saben muy bien
en la tierra solo hay dos testigos:
María y José.


Aquella noche lloraba la tierra
y en el cielo una estrella comenzó a sonreír
cuando Dios como un hombre cualquiera
estrenaba el misterio de nacer y morir.

En Belén Dios nació
y en el cielo lo saben muy bien
en la tierra solo hay dos testigos:
María y José.

El corazón de quien hizo los cielos
quiso darle a la tierra una prueba de amor
eligió un corazón como el nuestro,
y en el pecho de un niño a latir comenzó.


En Belén Dios nació
y en el cielo lo saben muy bien
en la tierra solo hay dos testigos:
María y José.

La humanidad esperaba al Mesías
rodeado de gloria, de esplendor y poder
Dios amó la humanidad de María
y eligió la pobreza que abundaba en José.


En Belén Dios nació
y en el cielo lo saben muy bien
en la tierra solo hay dos testigos:
María y José.